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Diabetes En La Adolescencia

Diabetes en la adolescencia, principales problemas y dudas

 

Diabetes en la adolescencia

La Diabetes  en la adolescencia es una etapa complicada, en la que los jóvenes experimentan una gran cantidad de cambios (tanto físicos como sociales) en su camino a la edad adulta.

La diabetes puede suponer una dificultad añadida a todas las nuevas decisiones y el aumento de responsabilidad al que poco a poco se han de ir acostumbrando.




Precisamente, este aumento de la responsabilidad puede hacer que muchos se sientan abrumados y descuiden el control de su diabetes.

Además, existen otros factores característicos de esta etapa que pueden dificultar su gestión.

Hoy hablaremos sobre todas estas cuestiones,

sobre qué recomiendan los expertos para ayudar a los adolescentes a que no descuiden el control de su diabetes y a conocer las dificultades que pueden encontrarse durante estos años.

Diabetes y adolescencia

La adolescencia es una etapa decisiva en el desarrollo físico, social y psicológico de las personas.

Los jóvenes con diabetes pueden encontrarse en dos situaciones distintas: haber debutado durante la infancia y,

por lo tanto, conocer las pautas de control y las diferentes situaciones con las que pueden encontrarse; o bien, pueden haber debutado en plena adolescencia y tener que aprender desde cero cómo gestionarla.

Si el momento del debut ya ha pasado y el adolescente conoce todo lo que debe saber de la diabetes con anterioridad,

partimos con cierta ventaja al haber interiorizado algunas acciones que deben hacerse de forma periódica como las mediciones de glucosa.

Esto no significa que no puedan presentarse dificultades, pero como mínimo ya ha adquirido unos conocimientos de gran utilidad.

Los problemas más frecuentes con los que podemos encontrarnos cuando hablamos de diabetes en la adolescencia son los siguientes:

Cambios hormonales que pueden dificultar que el tratamiento se ajuste a las necesidades del adolescente.

 

Los cambios en el peso, que pueden venir por empeorar los hábitos alimenticios o por el mismo desarrollo corporal, también dificultan el tratamiento.

La adolescencia es una etapa de cambios importantes

Dificultades para seguir la dieta y los cambios en los hábitos de alimentación.

Rebeldía contra la autoridad y las rutinas establecidas.

Durante la infancia, la supervisión de los pequeños no les supone un problema, pero durante la pubertad empiezan a tener más independencia y no les gusta que les estén encima.

Esto puede llevar a una baja adherencia al tratamiento o a no respetar los horarios en los que necesitan pincharse o medirse la glucosa.

Al no responsabilizarse de sus actos, y no ver peligro en las posibles complicaciones derivadas de un mal control de su diabetes, el riesgo crece.

Primer contacto con el alcoholel tabaco o las drogas.

La adolescencia suele ser la etapa en la que los jóvenes pueden tener contacto con estos elementos que son perjudiciales independientemente de su condición.




Consejos para tratar con adolescentes con diabetes

Sabemos que cada caso en un mundo y cada persona puede ser completamente diferente, pero existen una serie de pautas que,

ya seamos padres o educadores, podemos seguir para evitar correr riesgos y que el adolescente no tenga problemas por no controlar su diabetes adecuadamente.

La psicóloga Inmaculada de la Mata, de la Asociación Valenciana de Diabetes, hace las siguientes recomendaciones:

Lo primero, es tener claro que cuanto más crezca más difícil va a ser la supervisión ya que será más difícil debido al aumento de independencia y libertad, y a que lo llevan peor.

Por lo tanto, es importante tener claro que nuestro papel ha de pasar del control al apoyo, sin descuidar del todo la supervisión.

Para esto, lo mejor es mantener una comunicación fluida con el adolescente.

Será la mejor manera de llevar cierto control y de conocer su situación sin presionar y sin exigir.

Hay que estar abierto a negociar.

Imponer y ordenar no suele funcionar con un adolescente y eso puede llevar a conseguir el efecto contrario.

Al encontrarse en una etapa con muchos cambios, en la que poco a poco gozarán de más libertad, hay que ser paciente y flexible.

Hemos de intentar ejercer un refuerzo positivo sobre el adolescente.

Premiar su esfuerzo y sus actos,

aunque no hayan alcanzado el objetivo deseado, es una buena forma de hacerles entender que lo importante es intentarlo y que poco a poco lo conseguirá.

El papel de los padres, tutores y educadores es vital en esta etapa de su vida. Por ello, hemos de intentar que la diabetes no sea el eje vertebrador de nuestra relación.

Nuestra frustración debido a un control obsesivo o a no alcanzar ciertos objetivos tampoco les ayudará,

por lo que es importante que poco a poco encuentren su sitio y asuman que es su responsabilidad gestionar su diabetes para evitar problemas mayores.

Todos hemos sido adolescentes y sabemos que no es una etapa fácil, por que lo hemos de intentar tener ser empáticos y ponernos en su lugar.

Tanto el debut como vivir con diabetes pueden provocar momentos difíciles, y hemos de ayudar en todo lo posible a que los superen de la mejor forma posible.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias:

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