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Diabetes, Piercings y Tatuajes

Hacerse un piercing o un tatuaje es una decisión de la que hay que estar muy seguro. No debe ser una moda pasajera o un capricho, porque el dibujo o agujero permanecerá de por vida. ¿Qué ocurre si eres diabético? Los diabéticos podemos tatuarnos o hacernos un pendiente sin problemas, siguiendo siempre algunos consejos ¿Quieres saber más? ¡Sigue leyendo!

Antes de lanzarse

El primer paso antes de hacerse un tatuaje o un piercing es tener muy controlados tus índices glucémicos. Un mal control del azúcar aumenta el riesgo de infección y de una mala cicatrización.

Además, elige bien la zona de tu cuerpo que vayas a perforar o tatuar. Por ejemplo, no es recomendable realizarse tatuajes en donde te inyectes normalmente la insulina (brazos, abdomen o muslos) o en zonas del cuerpo con baja circulación como tobillos o muñecas.

Normalmente, es muy importante elegir un estudio con buenos profesionales y que cumplan con todas las medidas higiénico-sanitarias, pero en el caso de los que somos diabéticos aún más. Tenemos menor respuesta inmunológica ante posibles infecciones y una mayor sensibilidad ante una reacción alérgica a los pigmentos.




 

Ha llegado el día

Ya te has decidido, tienes la cita concertada y vas a tatuarte o hacerte un piercing. Es importante que los diabéticos informemos al tatuador o anillador de que somos diabéticos y que acudamos acompañados de una persona de confianza por si surgiese alguna complicación.

Además, recuerda que es importante ingerir hidratos de carbono antes de iniciar la sesión para evitar hipoglucemias. Por ello, antes de empezar pregunta cuánto tiempo va a durar y ¡no te olvides de tu glucómetro! Comprueba tus niveles antes de empezar y también si tienes algún síntoma de bajada de azúcar porque los nervios y la impresión pueden hacer que te marees.

Cuidados posteriores

Una vez hecho el piercing o el tatuaje tenemos que extremar los cuidados y precauciones. Controla el estado de la zona, si se pone roja, duele o se inflama puede que esté infectada, ¡ve al médico! Puede sonar alarmista, pero si es una infección y se tarda mucho en controlar, los riesgos aumentan.




Durante el primer mes limpia tu nuevo piercing o tatuaje con agua tibia y jabón neutro y utiliza la crema específica que te hayan recomendado para tratar la “herida”. Si por ejemplo te has hecho un piercing en la lengua o el labio, puede que las molestias te quiten las ganas de comer, así que mucho cuidado con tus glucemias y sigue con tu control y rutina habitual de comidas.

¿La mejor recomendación? Es conveniente que antes de hacernos un piercing o tatuaje los diabéticos consultemos la posibilidad con nuestro endocrino. Entre los dos evaluaremos si existen riesgos o, incluso, si se nos puede dar un tratamiento antibiótico previo. 

 

El símbolo de la diabetes

En el mundo hay muchas personas diabéticas, familiares y amigos que quieren mostrar públicamente su apoyo en la lucha contra la diabetes ¿Cómo? En su piel, tatuando un círculo azul, símbolo internacional de la diabetes. También se han visto casos de jeringuillas tatuadas para representar tanto la insulina como el glucagón. Además de apoyo para la lucha contra la diabetes este sistema es utilizado muchas veces por diabéticos para que en caso de una emergencia cualquier persona que vea el tatuaje lo identifique como diabético y sepa cómo actuar.

 

RECURSO: quohealth.com

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