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Verano y diabetes ¿Cómo nos afectan las altas temperaturas?

Las primeras olas de calor del verano ya han llegado y las altas temperaturas han venido para quedarse durante unas cuantas semanas. Con el verano llegan las noches de mucho calor, la búsqueda de sombra en las calles y la necesidad de hidratarse bien.

Todos vemos como nuestro cuerpo experimenta cambios cuando el termómetro se dispara, pero ¿cómo afecta el calor a nuestra diabetes? ¡Te lo contamos todo!

La deshidratación y nuestras glucemias

Durante los meses estivales no todo es fiesta, sol y playa; el calor es un pequeño inconveniente del que nos va a costar librarnos. Si no bebes suficiente agua, puede que aumente tu concentración de glucosa en sangre, de hecho, las hiperglucemias pueden ser consecuencia de la deshidratación del cuerpo.




Por ello, los diabéticos entramos a formar parte de los grupos de riesgo durante el verano. Aunque todos tenemos que procurar cuidarnos y evitar la sobreexposición al sol y al calor, nosotros todavía más. Especialmente los diabéticos más mayores, que tienen el reflejo de la sed inhibido y pueden llegar a sufrir deshidrataciones severas.

Aunque no tengamos sed, se recomienda beber ¡mínimo 2 litros de agua al día!

Durante las olas de calor, es muy importante que seamos más rigurosos con las mediciones de nuestras glucemias. El calor y la sudoración propician la aparición de hipoglucemias, que pueden confundirse con el cansancio a consecuencia del calor. Y más aún si además estás de vacaciones y tus hábitos alimentarios y deportivos cambian.




Cuidado con nuestra medicación

El calor afecta a todos y a todo. Ahora más que nunca es importante tener especial cuidado con nuestra medicación. La insulina o antidiabéticos orales deben mantenerse a una temperatura adecuada, por lo que puede ser una buena idea hacerse con una neverita para transportarlos y mantenerlos aislados de las acciones del sol en viajes largos. Para el día a día es mejor que busques la sombra para no tener que ir cargando siempre con la neverita.

Tampoco es recomendable exponer a altísimas temperaturas otros aparatos o dispositivos, como el glucómetro o las tiras reactivas.

Tips para que el calor no afecte a nuestra diabetes

Como ya os adelantábamos antes, la clave está en la hidratación. Tenemos que beber mucha agua. Durante los días de calor más que nunca tenemos que evitar bebidas azucaradas o alcohólicas, pues aceleran la deshidratación.

Durante la digestión nuestro cuerpo se calienta, por lo que es mejor optar por comidas fresquitas y dejar para más adelante las legumbres o las carnes más grasas.

Además, intenta evitar las largas exposiciones al sol, aprovecha las sombras y utiliza ropa ligera y fresca.




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