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Ir A La Playa Siendo Diabetico

Es verano, el sol brilla y hace muy buena temperatura (a veces incluso excesiva); ¡qué mejor momento para desconectar de la rutina de trabajo y de estudio del invierno! Nosotros, aunque suframos de diabetes, no somos menos y tenemos las mismas posibilidades de ir con nuestros amigos o familia a pasar unos días a la playa.

Eso sí, siempre sin dejar de lado nuestra enfermedad porque, ya sabes, la diabetes nunca descansa. Te damos respuesta a algunas preguntas para que puedas disfrutar del verano en cualquier arenal del litoral.




¿Cómo tengo que conservar la insulina?

En la mayoría de ocasiones, cuando un medicamento está expuesto a altas temperaturas puede dañarse o sufrir alteraciones en su composición. La playa, por ejemplo, es el lugar idóneo para que nuestra insulina se pueda poner mala.

A la hora de preparar nuestro kit diabético para ir a la costa, tenemos que tener en cuenta que los fármacos no pueden estar bajo los rayos directos del sol.

Mi recomendación es que conserves la insulina en un lugar sombrío y fresco, como por ejemplo una bolsa térmica, y así siempre la tendrás disponible en caso de que sufras una variación repentina de azúcar.

Y, por supuesto, si llevas sombrilla procura que se quede debajo evitando la exposición directa al sol.

¿Es malo estar muchas horas al sol?

Estar bajo los rayos del sol durante muchas horas es malo para todas las personas, la radiación perjudica a nuestra piel y el intenso calor puede derivar en una dolencia grave.

Junto a esto, los diabéticos tenemos que prestar mucha más atención a este tipo de situaciones. Estar tomando el sol durante un tiempo prolongado favorece la deshidratación, que aumenta considerablemente las posibilidades de sufrir una hiperglucemia.

Aunque estar al aire libre es una buena opción, debemos tomar constantemente agua, dos litros al día por lo menos, y combinar ratos al sol y ratos a la sombra.

Si mis amigos van al chiringuito, ¿puedo consumir yo también?

¡Claro que sí! Los diabéticos podemos llevar una vida totalmente normal y podemos realizar todos aquellos planes que hagan nuestros acompañantes, pero con precaución.

Si vamos a tomar alcohol debemos hacerlo con moderación y debemos controlar nuestros niveles de azúcar en sangre por si se descompensan y, así, no sufrir una de las complicaciones más habituales de la diabetes. Además, también tenemos que ver que tipo de comida vamos a pedir.

Como sabes, la diabetes no descansa y la dieta habitual tiene que continuar también en la playa para poder llevar un control de nuestros hidratos de carbono.

Asimismo, en los chiringuitos de playa es muy propicio consumir alimentos con altos índices de grasa. El colesterol, aparte de provocar obesidad, se queda en las arterias y disminuye el flujo sanguíneo y aumenta las posibilidades de padecer una arterioesclerosis.

Si vas a comer fuera, recuerda que es muy importante que le preguntes al camarero todo lo que necesites sobre las raciones y los ingredientes.

¿Puedo hacer deporte en la playa?

¡No hay ni que preguntarlo! Las actividades deportivas son muy beneficiosas para aquellos que padecemos diabetes y nos ayudan a tener un mejor control de la enfermedad.

Puedes jugar a las palas o pasear por la playa, pero no te excedas. Para poder tener tus niveles de azúcar controlados, tienes que combinar tiempo de deporte y movimiento con periodos de relax y beber mucha agua.

Además, tampoco es conveniente que pases muchas horas bajo el sol.